sábado, 26 de noviembre de 2011

Convivencia generacional FCPyS

La fiesta generacional que se ha venido realizando en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales se ha convertido en una tradición cuestionable desde hace bastantes años. El año en curso la celebración de los estudiantes que concluyen sus estudios fue motivo de gran polémica en torno a si debía, o no, realizarse.

El argumento que yo mantengo es que el fenómeno en que derivó el festejo de la fiesta generacional es un hecho que no puede verse como aislado y como espontáneo, por el contrario el asunto es fruto de un sinnúmero de factores que confluyen en un mismo tiempo y espacio.

En primer lugar sostengo que el festejo y sus repercusiones es resultado del abandono, material y político, en que se encuentra nuestra Facultad, desde hace muchos años, dentro de la Universidad, en segundo lugar el fenómeno se agravó debido a la inacción de las autoridades de la misma y en tercer lugar, como dice un dicho popular "tapan el pozo después de que se ahogó el niño". Esta última afirmación la relaciono con la situación que se vivió el año pasado (lo cual yo presencié) donde el evento fue la muestra de una falta de control total, se dieron un gran número de excesos (alcohol, drogas, violencia, etc,) y tras la aparición en la prensa de artículos haciendo referencia a dicha "fiesta" comenzó la preocupación de las autoridades por regular el asunto.

Con el afán de no tener consecuencias, las autoridades buscaron la forma de evitar el evento de este semestre, lo cual consiguieron a través de la publicación de un comunicado donde se informaba a la comunidad que el día viernes 25 y el sábado 26 iban a dar mantenimiento a la subestación eléctrica que da mantenimiento a la Facultad. Este argumento me parece por demás absurdo pues pretenden engañar a la comunidad fingiendo dicha actividad y ocultando la realidad que los llevó a cerrar la Facultad.

Es un hecho de que se debe abordar el qué,el cómo y el porqué de dicho evento, pero haciendo un ejercicio de autocrítica y asumiendo su corresponsabilidad en que una convivencia estudiantil en el espacio público degenerara en una situación como la que se vivió el año anterior.


domingo, 20 de noviembre de 2011

La representación, ¿nuestra representación?

El año electoral ha iniciado desde hace bastante tiempo, con ello el bombardeo en los medios de comunicación, entre todos los anuncios que realizan los partidos en los “tiempos oficiales” me llaman la atención aquellos que propone el Partido  Verde Ecologista de México (PVEM).
Los spots que promocionan las iniciativas de dicha partido político mexicano destacan por tener propuestas muy atípicas de un partido como ése, es decir, que lleva en su denominación  la preocupación por el medio ambiente y la protección de la vida, en general. Al llevar la propuesta de la pena de muerte para secuestradores y asesinos ante el Congreso de la Unión, el PVEM cae en tremenda contradicción, algo de lo que ningún partido de nuestro país está exento, al erigirse como una agrupación preocupada por la vida de pronto promueve la pena capital; sin embargo, además de matar a personas no proponen nada más por el respeto al medio ambiente, ni ningún tipo de acción para mejorar la calidad de vida que tenemos actualmente.
Si analizamos el comportamiento de este partido, se le puede poner el calificativo de “partido parásito”, pues sólo vive de las alianzas que hace con otros partidos y de las cuales obtiene enormes beneficios. No obstante con ello, las personas que forman parte del mismo destacan por pertenecer, en su mayoría, a una clase social específica, la de grandes millonarios que pareciera usan dicho partido para inducir en el Congreso de la Unión las propuestas más conservadoras, las cuales en algunos casos sobrepasan a aquéllas de los partidos de derecha más conservadores, como el Partido Acción Nacional.
Una breve nota para reflexionar sobre el actuar de “nuestros” partidos.

sábado, 19 de noviembre de 2011

El autoengaño y la complacencia

Cada día parece más cierta aquella frase que dice: “todo pueblo tiene el gobierno que se merece”; sobre todo al ver las condiciones actuales en que se encuentra el país. Resulta inexplicable el porqué del mantenimiento del status quo  que nada tiene de estable y que por el contrario tiene mucho de inaceptable.
Al traer a colación, en estos últimos días, lo que significó la guerra del Golfo con sus lamentables 30 000 muertes resulta inconcebible el hecho de que en nuestro país se hable, de forma común y sin el más ligero aire de sorpresa, de más de 50 000 muertos, personas a las cuales el Estado les sigue debiendo la impartición de justicia debido a que no se han esclarecido sus muertes o en el mejor de los casos se habla de que murieron en un “enfrentamiento entre grupos criminales”.
Como si ello no bastara esta semana se dio la designación del nuevo Secretario de Gobernación, después del lamentable “accidente” en el que perdió la vida el anterior Secretario. El tema en cuestión es que el  nuevo Secretario es nada menos que quien hace algún tiempo se propuso desmitificar el problema del narcotráfico en nuestro país, para lo cual tuvo a bien escribir en un blog los 10 mitos acerca de la guerra contra el narcotráfico, sin embargo, lo que se avecina con esta designación es un recrudecimiento de la violencia en nuestro país, con las trágicas consecuencias que ello significará para la población.
Aunado a ello pareciera que las últimas disposiciones gubernamentales en materia  financiera nos hablan de que un futuro poco esperanzador se avizora para tierras aztecas, pues con la restricción en la venta de dólares se prevee otra debacle económica en nuestro país.
El futuro que nos espera es para nada sencillo, sin embargo, sólo los mexicanos, persona a persona, tenemos la capacidad de darle un giro a esta concatenación de fenómenos en que el país se ha visto envuelto desde hace ya bastantes años, la juventud, aún en sus condiciones, puede fungir como un  motor de cambio, como lo ha sido en la sociedad chilena o lo está siendo en la estadounidense.