sábado, 19 de noviembre de 2011

El autoengaño y la complacencia

Cada día parece más cierta aquella frase que dice: “todo pueblo tiene el gobierno que se merece”; sobre todo al ver las condiciones actuales en que se encuentra el país. Resulta inexplicable el porqué del mantenimiento del status quo  que nada tiene de estable y que por el contrario tiene mucho de inaceptable.
Al traer a colación, en estos últimos días, lo que significó la guerra del Golfo con sus lamentables 30 000 muertes resulta inconcebible el hecho de que en nuestro país se hable, de forma común y sin el más ligero aire de sorpresa, de más de 50 000 muertos, personas a las cuales el Estado les sigue debiendo la impartición de justicia debido a que no se han esclarecido sus muertes o en el mejor de los casos se habla de que murieron en un “enfrentamiento entre grupos criminales”.
Como si ello no bastara esta semana se dio la designación del nuevo Secretario de Gobernación, después del lamentable “accidente” en el que perdió la vida el anterior Secretario. El tema en cuestión es que el  nuevo Secretario es nada menos que quien hace algún tiempo se propuso desmitificar el problema del narcotráfico en nuestro país, para lo cual tuvo a bien escribir en un blog los 10 mitos acerca de la guerra contra el narcotráfico, sin embargo, lo que se avecina con esta designación es un recrudecimiento de la violencia en nuestro país, con las trágicas consecuencias que ello significará para la población.
Aunado a ello pareciera que las últimas disposiciones gubernamentales en materia  financiera nos hablan de que un futuro poco esperanzador se avizora para tierras aztecas, pues con la restricción en la venta de dólares se prevee otra debacle económica en nuestro país.
El futuro que nos espera es para nada sencillo, sin embargo, sólo los mexicanos, persona a persona, tenemos la capacidad de darle un giro a esta concatenación de fenómenos en que el país se ha visto envuelto desde hace ya bastantes años, la juventud, aún en sus condiciones, puede fungir como un  motor de cambio, como lo ha sido en la sociedad chilena o lo está siendo en la estadounidense.

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