domingo, 25 de septiembre de 2011

¡Sí se puede Chile!

Esta semana se llevó a cabo en la Facultad un “goya por Chile”, la iniciativa pretendía enviar un mensaje de solidaridad con la lucha por la educación gratuita en aquel país latinoamericano donde el acceso a la educación se ha convertido en un privilegio exclusivo  para aquellos que pueden pagarlo.
El caso de la privatización  de la educación chilena es el resultado de un trágico pasado que todos conocemos y que demuestra hasta la fecha una de las formas en que el neoliberalismo acostumbra actuar en aquellas sociedades en las que se le permite actuar libremente. Aunque en  dicho país esa etapa quedó atrás las consecuencias aún las resiente la sociedad chilena.
Pese a la lejanía con que en ocasiones se tiende a considerar otros ejemplos de luchas estudiantiles, el caso de Chile no constituye un caso alejado de nuestra realidad pues estamos en un peligro permanente, pues al menor descuido, los embates neoliberales se pueden volver realidades lastimosas para nuestra realidad educativa como ya ha venido pasando, sobre todo, en niveles de educación básica.
El debate muchas veces se sitúa en la discusión sobre si los estudiantes universitarios podemos pagar más o no, de los centavos obligatorios para nuestra inscripción, sin embargo no debemos perder de vista que la esencia de la educación en nuestro país es que debe ser pública, laica y gratuita, aspecto este último que no está a discusión, así sea un centavo el incremento, pues ante el mal gobierno que ha dirigido este país en los últimos años, ese centavo se puede convertir en pesos y después en miles.
La difícil realidad por la que atraviesan nuestros compañeros chilenos debe recordarnos una realidad que estuvimos a punto de padecer en los últimos años en nuestra Universidad y que llevó a la huelga de 1999, de allí la importancia de la memoria colectiva.
¡Por una educación gratuita y para todos en Chile!

sábado, 24 de septiembre de 2011

Un recordatorio

El día de hoy se publicó en el periódico Reforma que más de 306 mil jóvenes carecen de empleo tan solo en el Distrito Federal, una cifra que resulta más que preocupante para todo aquel estudiante de esta difícil etapa por la que atraviesa el mundo.
Lo que nos debemos preguntar es ¿por qué es tan alto el número de desempleo? (sin olvidar que son cifras oficiales lo cual nos hace suponer que el número puede ser mucho mayor) y la primera respuesta que viene a mi mente es, por el mal gobierno, ese gobierno que está preocupado por inflar sus bolsillo con todo lo que puedan robarse antes de que acabe su período como servidores públicos.
Resulta un enigma encontrar la razón por la cual la sociedad no actúa con el fin de exigir un gobierno que responda a las necesidades de la sociedad, es decir, de las personas a las de las que, al menos en teoría, son representantes.
Se aproxima un recordatorio más del movimiento social que aconteció en 1968, reflexionemos sobres las condiciones actuales en que nos desenvolvemos y veamos cuáles eran las peticiones de aquella sociedad (no tan lejana a la actual), pero sobre todo cuestionemos qué tanto ha cambiado para bien la situación actual.
Recordemos, hagamos memoria, pues el olvido es la más cruel de las amenazas para una sociedad.

viernes, 16 de septiembre de 2011

15 de septiembre: entre paradojas y pánico


El día de ayer se conmemoró el 201 aniversario del  inicio del movimiento de independencia de México que comenzara aquella madrugada del 16 de septiembre por el honorable párroco Don Miguel Hidalgo y Costilla (según los libros de Historia de México de la Secretaría de Educación Pública).


No obstante, lo que inevitablemente tuve que ver en la televisión, como cada año, fue una serie de contradicciones que me llevaron a pensar si los conductores sabían lo que se "celebraba" en ese día tan importante para muchos mexicanos.

Desconozco si cada año soy más apático o menos patriótico pero es un hecho que ninguna celebración del 15 de septiembre representa en mí algo importante al observar la situación del país, que conforme pasan los años aumenta la agonía ¿hasta cuándo? no lo sé. Realmente en momentos me gustaría ser adivino para saber cuánto más seremos capaces de soportar los mexicanos para tomar, entonces sí, el poder y tener, ahora sí, algo que celebrar. Por lo visto no han sido suficientes los 70 años del priismo en donde se gestaron tantos problemas que asolan hoy al país: la corrupción, el desempleo, la impunidad, las privatizaciones, concesiones, prebendas y, un largo y lastimoso, etcétera.

Con la llegada de la alternancia a nuestro país, la población recobró la esperanza que inmediatamente comenzó a desvanecerse conforme avanzaba el sexenio foxista; sin embargo, la verdadera esperanza no pudo  triunfar y nos enfrentamos a otro sexenio de la "alternancia" que pudo ser aún peor que el anterior.

Retomando el tema de este texto, la paradoja comenzó cuando la conductora hizo referencia a un enlace en vivo con cierta ciudad española, ante lo cual no perdió la oportunidad de mandar saludos a la "Madre Patria que tanto ha significado para nuestro país”, yo me pregunté ¿acaso no sabe que nos independizamos de la madre patria? aparentemente no lo sabía pues le rindió pleitesías a  nuestra "querida" ex metrópoli.

El pánico al que se hace referencia en el título del presente se hizo visible en el rostro de "nuestro" presidente cuando al estar en el balcón presidencial se le apuntó a su cara con rayos láser, lo que sin duda demostró el estado de pánico característico de los últimos "gritos" de Felipe Calderón.

Por si ello no fuera suficiente el siguiente enlace fue para transmitir el grito de independencia en el Estado de México, el cual corrió a cargo del entonces ex-gobernador Enrique Peña Nieto, lo cual fue un reflejo de los compromisos que tiene la televisora con el ex-gobernador mexiquense, sin embargo, para no ganar enemistades con la presidencia también transmitió el apagado grito del gobernador de Jalisco, Emilio González, en el cual a diferencia del anterior, no se entrevistó a las personas que asistieron para saber qué opinaban sobre su nuevo gobernador y sobre el gobernador saliente (más curiosos que todos los entrevistados se desvivían en halagos por ambos).

Finalmente la transmisión concluyó con un extraño grito de “viva Felipe Calderón” (dudo de su veracidad) que muchas personas secundaron y que curiosamente se escuchó en televisión cuando en todo el periodo anterior fueron indistinguibles los gritos de las personas asistentas a la plancha del Zócalo capitalino.

El 15 de septiembre de 2011, un  día para reflexionar.

sábado, 3 de septiembre de 2011

"Hay que superarse"

El viernes por la tarde, de regreso a casa, iban sentados a mi lado un par de hombres adultos que conversaban sobre lo importante que era estudiar una carrera universitaria. Ellos constituían de facto un caso especial, pues superaban los 50 años de edad, cursaban la licenciatura en Derecho en el sistema abierto de nuestra máxima casa de estudios. La charla de pronto comenzó a envolverme -a lo cual no me resistí, cuando lo noté ya estaba inconscientemente dentro- hasta el punto que me dejó reflexionando sobre lo que entendemos por superarnos. Hasta ese momento ellos materializaban lo que era el superarse, pues pese a las adversidades que pudieron encontrarse (su trabajo, su edad, sus  responsabilidades, la demanda por un espacio en un centro educativo como la UNAM, etc.) estaban comprometidos con la oportunidad que se les abrió.
De pronto la charla comenzó a alejarse del presente y se detuvo en el campo de la incertidumbre, el futuro. Este par de amigos comenzó a hablar de lo que les esperaba en poco tiempo, se refirieron en primer lugar a que conseguirían un mejor empleo, con un sueldo mucho mayor al actual, con éste podrían comenzar a ahorrar para comprar un automóvil y dejar de usar el sistema de transporte colectivo metro que al parecer tanto les desagradaba pero al cual se habían visto obligados a soportar por tanto tiempo.
Ante aseveraciones como las anteriores, es que hoy estoy aquí pensando en lo que implica "superarse". ¿Será que el superarse es sinónimo de tener más dinero? acaso ¿no usar el transporte público y tener un coche es el  reflejo más elevado de la superación? Para mí no lo es.
Yo pensaría que el superarse implica una cuestión más personal, es decir, una condición en la que el ser humano es capaz de ir más allá de sus propias limitaciones (autoimpuestas), lo cual lo hace crecer, con ello lograría tomar conciencia de lo que realmente importa en la vida y dejaría de lado las banalidades que equivocadamente suelen ubicarse como algo semejante a la superación.
Caer en los pensamientos de aquellos hombres, es resultado de una forma de vida alentada por la lógica de los intereses, las ganancias, el egoísmo, etc. la cual conduce al grado más elevado de inconsciencia que nos impide entender el privilegio que representa el formarnos en un centro de pensamiento como nuestra Universidad, de la que puedo afirmar contundentemente que nunca ha tenido entre sus valores el de la superación como la entendían aquellos hombres, sino todo lo contrario.