Esta semana se llevó a cabo en la Facultad un “goya por Chile”, la iniciativa pretendía enviar un mensaje de solidaridad con la lucha por la educación gratuita en aquel país latinoamericano donde el acceso a la educación se ha convertido en un privilegio exclusivo para aquellos que pueden pagarlo.
El caso de la privatización de la educación chilena es el resultado de un trágico pasado que todos conocemos y que demuestra hasta la fecha una de las formas en que el neoliberalismo acostumbra actuar en aquellas sociedades en las que se le permite actuar libremente. Aunque en dicho país esa etapa quedó atrás las consecuencias aún las resiente la sociedad chilena.
Pese a la lejanía con que en ocasiones se tiende a considerar otros ejemplos de luchas estudiantiles, el caso de Chile no constituye un caso alejado de nuestra realidad pues estamos en un peligro permanente, pues al menor descuido, los embates neoliberales se pueden volver realidades lastimosas para nuestra realidad educativa como ya ha venido pasando, sobre todo, en niveles de educación básica.
El debate muchas veces se sitúa en la discusión sobre si los estudiantes universitarios podemos pagar más o no, de los centavos obligatorios para nuestra inscripción, sin embargo no debemos perder de vista que la esencia de la educación en nuestro país es que debe ser pública, laica y gratuita, aspecto este último que no está a discusión, así sea un centavo el incremento, pues ante el mal gobierno que ha dirigido este país en los últimos años, ese centavo se puede convertir en pesos y después en miles.
La difícil realidad por la que atraviesan nuestros compañeros chilenos debe recordarnos una realidad que estuvimos a punto de padecer en los últimos años en nuestra Universidad y que llevó a la huelga de 1999, de allí la importancia de la memoria colectiva.
¡Por una educación gratuita y para todos en Chile!
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